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Las jubilaciones en Francia


La situación actual
Dificultades previsibles


La jubilación constituye para los franceses un elemento de suma importancia. Es un derecho que se adquiere progresivamente y que, teniendo en cuenta el aumento de la esperanza de vida, permite disfrutar de varios años libres de cualquier actividad profesional, con buena salud y con una seguridad y una independencia financieras considerables. Un elemento, por tanto, de seguridad y libertad, pero también, por las características de su organización, un vector de identidad profesional y un elemento fundamental para la cohesión social.

Sin embargo, el notable aumento del número de jubilados va a provocar indudables dificultades, a pesar de las reformas emprendidas desde los años noventa. Se ha iniciado un amplio debate sobre el nivel de las pensiones y las políticas que permitirán garantizar su financiación.


La situación actual

Un sistema organizado sobre una base profesional

El sistema de jubilaciones francés incluye numerosos regímenes organizados sobre una base profesional. El régimen general cubre, no obstante, a todos los trabajadores por cuenta ajena del sector privado.

En 1945, uno de los objetivos del plan francés de Seguridad Social era la creación de un régimen de seguro de vejez generalizado y único. Esta unificación no fue fácil, ya que no era posible otorgar al conjunto de los trabajadores un nivel de pensiones alto que hubiera hecho posible la unificación con los regímenes existentes.

Considerando esta situación, así como la resistencia de los trabajadores por cuenta propia al plan de Seguridad Social, los regímenes de jubilación se organizaron, de hecho, sobre una base socioprofesional. Existe, por tanto, una yuxtaposición de regímenes ya que la afiliación a uno u otro depende de la actividad profesional, sin posibilidad de elección por parte del interesado.

El régimen general, que cubre a la mayoría de los trabajadores por cuenta ajena del sector privado (15 millones de cotizantes que representan las dos terceras partes de la población activa, así como 9 millones de jubilados) constituye el régimen principal. Las otras categorías de trabajadores por cuenta ajena (funcionarios públicos del Estado, de las colectividades territoriales y sanitarias ; minería ; agricultura ; ferrocarriles ; empresas públicas) se inscriben dentro de unos regímenes especiales.

La ley de 1 de enero de 1948 creó para los trabajadores por cuenta propia tres organizaciones autónomas de seguro de vejez (artesanos, industriales y comerciantes, profesiones liberales).

La especificidad de las profesiones agrícolas se mantiene con la mutualidad social agrícola.

Para los trabajadores por cuenta ajena incluidos en el régimen general, el sistema de pensiones es un sistema en dos niveles, compuesto por un régimen básico y un régimen complementario. Efectivamente, se han establecido unos regímenes complementarios, como complemento del régimen básico instaurado en 1945. Como en el caso del régimen básico, se trata de unos regímenes redistributivos. La ley de 29 de diciembre de 1972 impuso la afiliación obligatoria a un régimen de jubilación complementario, que hasta entonces era facultativa (1).

De este modo se creó en 1947 la Asociación General de Instituciones de Jubilación de Directivos (AGIRC) para los directivos y, más adelante, en 1961, la Asociación de Regímenes de Jubilación Complementarios (ARRCO) para el resto de los trabajadores por cuenta ajena. En el caso de los trabajadores por cuenta ajena que disfrutan de regímenes especiales, estos regímenes suelen cubrir por lo general en uno solo el nivel básico y el nivel complementario obligatorio.

Los regímenes de jubilaciones se gestionan paritariamente y no dependen de los Presupuestos del Estado. Salvo en el caso del régimen especial de los funcionarios civiles y militares del Estado, los regímenes de jubilaciones están gestionados paritariamente por los interlocutores sociales (representantes de los sindicatos y de los empresarios por igual).

El régimen general de la Seguridad Social está compuesto por 16 cajas regionales, federadas en la Caja Nacional de Seguro de Vejez de los Trabajadores por Cuenta Ajena (CNAVTS). La gestión paritaria se aplica asimismo a los regímenes complementarios en los que los poderes de los interlocutores sociales son especialmente amplios. Pero aunque los regímenes de jubilaciones gozan de autonomía en su gestión, el poder legislativo fija las principales normas que regulan las pensiones, presentándose anualmente al Parlamento un balance de los ingresos y gastos de la Seguridad Social, en el marco del proyecto de ley de financiación de la Seguridad Social.

Existen dos grandes tipos de regímenes de jubilaciones : los regímenes por anualidades y los regímenes por puntos. En los regímenes por anualidades, los derechos se detallan partiendo de la duración del seguro (años o trimestres). Casi todos los regímenes básicos se ajustan a este modelo, así como los regímenes especiales para los trabajadores del sector público. En los regímenes por puntos, el cotizante adquiere a lo largo de su vida laboral una serie de puntos, calculados a partir del importe de las cotizaciones pagadas. Casi todos los regímenes complementarios se ajustan a este modelo. Así que, con la notable excepción de los regímenes complementarios para los trabajadores por cuenta ajena, la mayoría de los regímenes son regímenes por anualidades.

Un amplio margen para el principio de solidaridad

El sistema francés de jubilaciones es esencialmente redistributivo.

Se basa en la solidaridad entre generaciones. Las cotizaciones pagadas conjuntamente por los trabajadores y los empresarios sirven para pagar las pensiones de los jubilados, tanto en el régimen de base como en los regímenes complementarios. Los regímenes por capitalización que existen para distintas categorías profesionales (artesanos y comerciantes, regímenes supracomplementarios de algunas empresas) son generalmente facultativos y gozan de escasa importancia.

El principio de solidaridad actúa en varios niveles :

en el seno de cada régimen, lleva a convalidar para la jubilación períodos no trabajados (enfermedad, maternidad, desempleo...) y a garantizar una pensión mínima, con independencia del importe total de las cotizaciones ;

entre los distintos regímenes, se han introducido mecanismos de compensación financiera que consideran las disparidades demográficas. Así, por ejemplo, regímenes como el de los mineros, obligados a pagar una pensión de jubilación a pesar de que ahora tienen muy pocos trabajadores cotizando por culpa de la reducción de la actividad económica de ese sector, reciben una compensación financiera de otros regímenes cuyo equilibrio demográfico es positivo ;

a nivel nacional, el Estado presta su apoyo a ciertos regímenes estructuralmente deficitarios (agricultores, marineros, mineros...)

Por otra parte y desde 1993, el Fondo de Solidaridad para la Vejez (FSV) se hace cargo permanentemente de los gastos correspondientes a las pensiones no contributivas, es decir adquiridas sin cotizaciones en contrapartida o no proporcionales a las cotizaciones efectuadas.

Un buen nivel de independencia económica garantizado a los jubilados

En el régimen general, para disfrutar del cien por cien de la pensión, el jubilado debe tener 60 años cumplidos y justificar que lleva un mínimo de 40 años cotizando. Las mismas normas se aplican a los artesanos y comerciantes. Las condiciones en las que se efectúa la jubilación son distintas en otros regímenes.

Para los trabajadores del sector público, por ejemplo, el tiempo de cotización se establece en 37 años y medio, y además, pueden jubilarse antes de los 60 años en caso de realizar trabajos pesados. El importe de las pensiones es equivalente al de las pensiones de los trabajadores del sector privado.

El nivel de las pensiones de los jubilados les garantiza su independencia financiera. Un estudio de los jubilados de la generación de 1926, con una vida laboral completa, muestra que el nivel de las pensiones de los trabajadores por cuenta ajena del sector privado se sitúa en una media del 85% de su salario neto antes de jubilarse, del 100% en el caso de los salarios más bajos y del 65% en el de los más altos.


Dificultades previsibles

Considerando las evoluciones demográficas, los regímenes de jubilaciones padecerán serias dificultades financieras si las reformas ya iniciadas no se completan.

Varios informes han puesto de manifiesto dichas dificultades y realizado proyecciones financieras. El debate sobre el futuro está abierto.

Un número de jubilados cada vez mayor. El importante aumento del número de jubilados provendrá de la conjunción de dos fenómenos :

las generaciones del baby-boom entrarán en la edad de jubilación a partir de 2005. Mientras que actualmente el flujo de nuevos jubilados se sitúa en 600.000 al año, a partir de 2005 superarán los 800.000 ;

el aumento de la esperanza de vida implica una prolongación de la duración de la jubilación. Mientras que la duración media de la jubilación de una persona nacida en 1910 era de 10 años, para una persona nacida en 1940 este período alcanza los 20 años. El aumento de la esperanza de vida desde el nacimiento debería proseguir en ascenso.

En 2040, la esperanza de vida en el nacimiento podría ser de 81 años para los hombres y 89 para las mujeres. Este aumento se acompaña de un aumento de la esperanza de vida a los 60 años. El fenómeno de aumento de la duración de la jubilación está abocado a acentuarse. Ambos fenómenos se combinan para aumentar el número de jubilados entre 2000 y 2040 : el número de personas de más de 60 años crecerá en 10 millones sobre una población total de 60 millones en la actualidad.

El descenso de la tasa de natalidad. El incremento del número de jubilados no estará compensado por un crecimiento de la población activa, considerando el descenso de la tasa de natalidad desde los años sesenta.

El descenso de la natalidad es un fenómeno común a todos los países europeos. En Alemania e Italia, la media de hijos por mujer es inferior a 1,5. El descenso de natalidad es menos acusado en Francia ; sin embargo, la media de hijos por mujer ha evolucionado de 2,5 en 1965 a 1,8 hoy en día.

Este fenómeno se acentúa si tenemos en cuenta que la duración de la vida activa lleva varios años reduciéndose por la incorporación tardía de los jóvenes al mercado laboral (prolongación de la duración de los estudios, desempleo) por una parte, y por la retirada cada vez más precoz del mercado de trabajo de los profesionales de más edad, por otra.

Este es un fenómeno constatado en varios países. Aunque especialmente marcado en Francia. La tasa de actividad de los trabajadores mayores es relativamente baja. Se sitúa en el 37% para los comprendidos entre 55 y 65 años. Considerando que el índice de desempleo dentro de esta categoría es del 9%, solamente el 34% de los trabajadores activos dentro de esta franja de edad tiene un empleo efectivo.

En cuanto a la franja que va de los 60 a los 64 años, la tasa de empleo se reduce al 10,1%. Existe una mayor proporción de jubilados. Esta situación originará un aumento de la proporción de jubilados.

El número de personas de más de 60 años equivale actualmente en Francia al 40% de la población comprendida entre los 20 y los 59 años. Esta proporción alcanzará el 71% en 2040, eso suponiendo que la tasa de fecundidad se mantenga en 1,8 hijos por mujer.

Partiendo de la hipótesis de un regreso progresivo al pleno empleo y del mantenimiento de la normativa que actualmente regula los regímenes de jubilaciones, la parte correspondiente a las pensiones de la riqueza nacional (PIB) podría pasar del 12,6% en 2000 al 14,3% en 2020 y al 16,7% en 2040. En otras palabras, de 2000 a 2040 el peso de las pensiones podría aumentar 4 puntos del PIB.

Al mismo tiempo, y considerando la ralentización de los ingresos provenientes de las cotizaciones, aparecerán desequilibrios en todos los regímenes, antes de 2005 para los funcionarios, hacia 2010 para el régimen general y alrededor de 2015 para los regímenes complementarios.

Reformas emprendidas y debate sobre el futuro

Francia ha realizado una serie de reformas de gran alcance durante los años noventa. No obstante, estas reformas no bastarán para garantizar el equilibrio a largo plazo del Sistema de Seguridad Social.

Para comprender el estado del debate en Francia, resulta útil explicar cómo se ha desarrollado desde la redacción del libro blanco en 1991.

Primeras reflexiones, primeras reformas

Tras la publicación del Libro blanco de las pensiones en 1991, que hacía un balance de las perspectivas de los regímenes de jubilaciones, la ley de 22 de julio de 1993 inició una primera reforma importante del régimen general :

el número de años cotizados necesario para disfrutar del cien por cien de la pensión pasó de 37 a 40 en un período de 10 años, el período transitorio termina en 2003 ;

el salario medio de referencia que sirve como base de cálculo para la jubilación deja de calcularse sobre los 10 mejores años de actividad y pasa a 25, el período transitorio finaliza en 2008 ;

las remuneraciones anuales que entran en el cálculo del salario medio de referencia se revalorizan según el índice de precios al consumo y no según la evolución general de los salarios ;

la propia pensión se revaloriza anualmente según el índice de precios al consumo y no según la evolución general de los salarios

De 1993 a 1996, los interlocutires sociales han concluido acuerdos sobre los regímenes complementarios obligatorios. Dichos acuerdos prevén una progresión limitada de las cotizaciones y una reducción del nivel de las pensiones en relación con los salarios.

Estas dos reformas han tenido, y seguirán teniendo, una gran influencia en el nivel de las pensiones.

A pesar de que el poder adquisitivo de las pensiones (antes de cotizaciones sociales) sigue progresando por la llegada a la jubilación de generaciones que han tenido unos salarios más elevados, este aumento se ralentiza sensiblemente. En 2001, de hecho, los interlocutores sociales han atenuado las medidas acordadas sobre el nivel de las pensiones. En un contexto de desempleo, los efectos de la prolongación de la duración de las cotizaciones siguen siendo modestos, sin embargo.

Estas primeras reformas no han acallado las dudas. Los objetivos sobre el nivel de las pensiones no están claros y el equilibrio a partir del 2010 no se ha alcanzado todavía. A pesar de ello, representan un giro importante en la evolución de los regímenes de jubilaciones.

Hacia otras nuevas reformas El informe Charpin. En mayo de 1998, el Primer Ministro solicitó al Comisario del Plan, Jean-Michel Charpin, la elaboración de un primer informe sobre el estado de los regímenes de jubilación. En 1999, se llegó a una concertación, que no consenso, con los interlocutores sociales.Charpin entregó un informe notable en el que proponía varias vías de reflexión y que destacaba principalmente la propuesta de prolongar el período de cotización a 42,5 años.

Los franceses disfrutan hoy en día de un sistema de jubilaciones que les garantiza un buen nivel de las pensiones. El debate sobre las reformas a emprender tras las reformas de los años noventa y la creación del Fondo de Reservas está bastante avanzado y están previstos diversos cambios de política (política de empleo, transferencias y aumento de las cotizaciones, armonización y eventual aumento de los años de cotización).

Para responder a la inquietud de los franceses, que esperan que se tomen decisiones sobre las pensiones pero que temen las medidas que deberán tomarse para reequilibrar los regímenes, el debate debe seguir adelante. Este debate incluye una serie de importantes cuestiones : qué nivel de pensiones debe garantizarse ; qué tipo de políticas hay que emprender para asegurar el equilibrio ; si deben tomarse o no medidas para garantizar una mayor igualdad entre los cotizantes de los diferentes regímenes. La cuestión de saber si debe concederse un lugar más importante a los fondos de pensiones es otro de los temas planteados. Muchas personas esperan que este debate desemboque, en todo caso, en un proyecto claro en cuanto al nivel de las pensiones y la naturaleza de las medidas previstas, y que las reformas tengan un carácter progresivo.

(1) Para los trabajadores no pertenecientes al sector agrícola

Más información :

* Sitio web de información común de la Caisse nationale d’assurance vieillesse y de otros organismos

* Para acceder a los informes sobre jubilaciones, entrar en el aprtado "Bibliothèque des rapports publics" y buscar introduciendo la palabra "retraites"

* Yannick Moreau, Consejero de Estado, es presidente del Consejo de orientación para las jubilaciones.

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor

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